A Mafalda, su hermano Alfonso El Gordo -es decir, el inocente y enano Guille- le robó tierras y títulos. De infanta portuguesa y reina castellana pasó a monjita y aunque su sobrino le devolvió algunos pastizales el abolengo se esfumó tras la batalla que enfrentó a los hermanos. Ella sola, o con sus hermanas, creo el monasterio de Río Tinto.
Fin de la historia, o la tira, hasta 1973. Entonces fue declarada beata por Pío VI, otro de esos nombres que jamás se repite en la onomástica papal. ¿ Y sabéis que día se celebra su santidad ? Pues el Primero de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores.

¿Sabría Quino todas estas coincidencias? Me imagino que sí. A mí, por lo pronto, me han sacado media sonrisa.
Yo también creo que lo sabía... ¡Vaya historia!
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