lunes, 31 de agosto de 2009

Un momento de optimismo

Soy partidaria de crear mis propios contenidos y no de subir videos del Youtube, pero éste en concreto me lo ha descubierto Tania y me ha parecido toda una inyección de optimismo.

Cuando estaba en Melilla fui a clases de yoga y nuestra profesora trataba de enseñarnos a "vivir el momento", a concentrarse "en el aquí y en el ahora". Parece muy simple, pero no es nada fácil desconectar de todo. Traté de explicarlo hace poco y me sentí muy frustrada.

No se trata de frivolizar con los problemas de uno, ni de ser inconsciente. Se trata de aprender a vivir hacia delante. Se trata de no necesitar nada más que la mente de uno mismo para relajarse y ser feliz (sin drogas, ni alcohol, ni ruido). Se trata de poder dormir.

Se trata exactamente de este video. De los pequeños momentos de la vida cotidiana. De disfrutar de cada segundo cuando la huella en la arena ya ha sido borrada por el agua...

Tacones lejanos

Ha querido el destino que el primer post de Energía lo escriba ésta derrengada tras levitar durante horas en unos tacones de diez centímetros. Son consecuencia de una boda en Benavente en la que sus (hasta ese momento por lo menos) amigos apostaron quién sería la primera en precipitarse de semejante altura. Energía encabezaba la lista.
Más tarde supo que la lista y la apuesta no estaba compuesta por otros nombres. Los invitados del enlace se habían decantado por dos opciones: 'O ella o cualquiera de las otras". Infeliz de mí. Gracias, Gonzalo, por tu confianza. Única y exclusivamente Gonzalo. Snif.
Ni que decir tiene que pague con creces su osadía, dejé de lado mi habitual patosismo y el muchacho se llevó el premio. Hombres de poca fe....

sábado, 29 de agosto de 2009

Welcome to Badajoz


Entre las cosas confesables que siempre me he prometido no hacer y finalmente he hecho, está la de tener un blog. Siempre me ha parecido una actividad llena de egocentrismo y que tendría pocos seguidores, pero la aparición de ‘Entusiasmo’ en mi vida unida a la colección de situaciones raras en las que me suelo ver envuelta me llevan a meterme en este mundillo. Ya veremos lo que dura este ‘puntazo’ y la imaginación para sentarme a escribir posts... De momento, para no defraudar las expectativas de quienes aseguraban que mis vacaciones me inspiraría, ahí va la el primero.

Como siempre me pasa, este mes de agosto me empeñé en hacer algo diferente que no fuese estar en mi pueblo. Como siempre me pasa, tuve que optar por hacerlo sola. Y, como siempre me pasa, decidí organizarlo en el último momento. Todo esto me llevó a cruzar España, desde Tapia de Casariego hasta Marbella en autobús, haciendo parada en Madrid. La experiencia ha sido buena ya que los autobuses de larga distancia apenas hacen paradas y, una, que se entretiene con el vuelo de una mosca, sólo necesita música para pasarse ocho horas sentada. Así llegué hasta la provincia de Málaga donde pasé cuatro días en compañía de mi tía y mi primo y desde donde decido viajar a Mérida para visitar a mi buen amigo Jesús al que siempre agradeceré su insistencia porque fuese al festival de teatro de esta ciudad (muy recomendable).

Una vez más, apuesto por el autobús para viajar a la capital extremeña pero, finalmente, este medio me falló, aunque la cosa tuvo su gracia. El viajecillo ya comenzó mal cuando decido sentarme al lado de unas señoras sevillanas que no sólo no paraban de hablar, además lo hacía a gritos. Decido cambiarme de asiento cuando descubro que al fondo había, sólo uno, totalmente libre. Grave error, ya que sustituí a las sevillanas por un grupo de italianos (sólo los italianos pueden hablar más y más alto que los españoles). Además, en la primera parada se sienta a mi lado una chica con un bebe, guapísimo, pero que se había empeñado robar mi pulsera, aunque para ello tuviese que arrancarme la mano. Afortunadamente se bajaron en Ronda y no volvimos a parar hasta Sevilla. Parecía que el viaje finalizaría antes de lo esperado porque eran las ocho de la tarde y sólo quedaban 180 kilómetros pero… a una vez entramos en Badajoz comenzó el infierno. A partir de entonces el conductor se empeñó en parar en todos los pueblos por pequeños que fuesen. Finalmente llegamos a Zafra donde nos mandaron cambiar de autobús y subir a otro cuyas luces interiores le hacían parecer, en palabras del conductor, un puticlub (estoy segura de que lo decían con conocimiento de causa). La tónica fue la misma, haciendo paradas en estaciones oscuras y desiertas donde parecía que te iban a descuartizar y dejarte por ahí tirado. El viaje se eternizaba hasta que llegamos al último pueblo antes de Mérida donde estuvimos parados un buen rato sin que pasase nada. Miro por la ventanilla y compruebo que el conductor ¡ESTABA ECHANDO COMBUSTIBLE AL AUTOBUS! ¡Tócate las narices! Eso sí que es un tío apañado.

Desesperada y preocupada porque mi amigo me estaba esperando en Mérida le mando un sms: “Estoy la Extremadura profunda mientras el conductor echa combustible al autobús”. Respuesta de Jesús: “Dónde ¿estás?, ¿has cenado?”. Cuando le cuento que estoy en Almendralejo me responde: “Paciencia, sólo te quedan 20 kilómetros”. Es cierto, creo que después de este viaje me he ganado a pulso el sobrenombre de paciencia… Eso sí, el trayecto me regaló una impresionante puesta de sol (creo que la mejor de todas las que he visto), y Mérida dos días perfectos con la representación de Medea en el anfiteatro. A ver si en el próximo post me animo a hablar de ella. Os dejo la única foto que pude hacer de la obra.


viernes, 28 de agosto de 2009

Harrison Ford, o la máxima rentabilidad con los mínimos recursos

Alegría nunca ha visto La Guerra de las Galaxias, algo que a una seudo-friki como yo le parece imperdonable. ¿Qué clase de infancia puede ser una en la que no hay espadas laser, hipervelocidad, ewoks, halcones milenarios y princesas que rescatar de Darth Vader?


Y sin Han Solo.


Que tristeza.


Es casi como una infancia sin Indiana Jones, que es lo mismo que decir sin Han Solo con sombrero.


Como siempre dice mi padre, Harrison Ford debe de ser el actor más inexpresivo del mundo.


Tengo comprobado que sólo saber poner tres expresiones distintas, que no ha
modificado a lo largo de (imdb mediante) 43 años de carrera profesional y 60 películas.

Expresión número 1: Sonrisa torcida. Define el personaje fundamental de su carrera "canalla pero simpático" y "en el fondo tengo mi corazoncito".
Vamos, los inolvidables Indiana Jones (a pesar de la muy olvidable cuarta entrega y el hijo secreto con Marion) y Han Solo.


Expresión número 2: Cara de "que interesante soy". Esta es la que más éxitos le ha dado y se puede encontrar en todas sus películas y apariciones públicas, con o sin Callista.

Muy útil para el otro personaje que habitualmente interpreta, el "hombre responsable que lo mismo te saca los niños a pasar que resuelve un conflicto internacional", o Han Solo una vez casado con Leia y padre de tres hijos.

Expresión número 3: Cara de sorpresa.

No confundir con la expresión facial número 2. En este caso la boca se entreabre ligeramente, así como los ojos. No la prodiga tanto, pero sirve lo mismo para expresar inocencia, desconcierto, enfado o peligro.

Se le perdona porque es Han Solo Jones. Perdón, Harrison Ford. Aunque la edad no perdona... a nadie.

En la próxima ocasión hablaremos de otro actor famoso por sus limitadas expresiones faciales y aún así, canalla y encantador. Me refiero, naturalmente, a Hugh Grant.

¡Bienvenida Energía!

Con Paciencia y Entusiasmo estrena una nueva colaboradora: Energía. A partir de ahora, también subirá sus opiniones, anécdotas y ocurrencias.
¡Bienvenida!

jueves, 27 de agosto de 2009

Niños y juguetes

Tenía que grabar en Oviedo mientras fotografiaban a un flautista. Ni el fotógrafo ni el flautista aparecieron en el sitio y hora que me habían indicado, así que decidí grabar a los niños que jugaban en el parque.

Y saqué dos conclusiones: que cuando somos pequeños somos mucho más rotundos...

(Tengo que aprender de esta niña para que no me chuleen en el trabajo)

... y, probablemente, más sinceros y constantes.

¿O no? ¿Qué perdemos de nosotros mismos al crecer? ¿Qué ganamos? No debería ponerme trascendente.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Las frases del día

  • No me voy a rallar, no me voy a rallar, no me voy a rallar.... me estoy rallando (ANA).

  • Pon un bombero en tu vida (TANIA).

  • ... O mejor dos (ANA).

  • El único sol que vamos a ver hoy es el de cabras (IRENE).